Aparte del nombre que me dio mi madre, la inspiración en las flores me acompañó desde pequeña.

Primero quiero agradecer a mi madre, Maria Florentina, que tuvo la inspiración de elegir mi nombre, Flora. Ella era amante de las flores y cultivaba plantas mediterráneas y subtropicales en un pequeño invernadero que teníamos en Holanda.

Oleo de Ton Ritman, mi abuelo

La persona que especialmente me inspiró era mi abuelo paterno, Ton (Antonio) Ritman.
Durante su vida ha pintado cerca de 200 óleos de flores silvestres y de jardín.

Siempre me acordaré de los enormes ramos de flores, lienzos coloridos y el olor a trementina en su luminoso taller en el centro de Amsterdam. Tenía auténticos encuentros con las flores y sentia que “la luz” se manifestaba a través de sus pinceladas.

Aquí una muestra de uno de los pocos cuadros de flores silvestres, en el camino a Mahón. (años 80)